Cuando alguien en Bogotá saca el celular y busca «panadería cerca» o «contador en Suba», Google no le muestra primero una lista de páginas web. Le muestra un mapa con tres negocios. Ese bloque de tres se lleva la mayoría de las llamadas, y entrar ahí no depende de cuánto invierta en publicidad: depende de qué tan bien esté configurado su perfil.
Primero: el perfil de empresa, no la página web
Para un negocio que atiende por zona, el Perfil de Empresa de Google (lo que antes se llamaba Google My Business) es la pieza más importante. Es gratis, se administra desde el celular y es lo que alimenta el mapa. Un negocio con perfil bien hecho y sin página web aparece antes que uno con página web bonita y sin perfil.
Ojo: el perfil lo pone en el mapa, pero el sitio es lo que convence a quien entra. Los dos se refuerzan, y ese trabajo conjunto es el posicionamiento SEO.
Créelo con la cuenta de correo que vaya a conservar, no con la de un empleado que puede irse. Va a necesitar verificar que el negocio existe: Google le pedirá una postal, una llamada o un video del local.
La categoría principal decide casi todo
Es el campo que más se subestima. La categoría principal le dice a Google para qué búsquedas debe considerarlo. Si usted es una cerrajería y se pone «servicios para el hogar», va a competir con jardineros y plomeros por las búsquedas equivocadas.
Elija la categoría más específica que describa lo que hace, y use las categorías secundarias para lo demás. Revise qué categoría usan los tres negocios que ya salen arriba en su búsqueda: eso le dice cuál está premiando Google.
Fotos reales, no de banco de imágenes
Los perfiles con fotos propias reciben más clics que los que tienen imágenes genéricas. No hace falta un fotógrafo: con el celular, de día y con la cámara limpia alcanza.
- La fachada, para que el cliente reconozca el sitio al llegar.
- El interior, para que sepa qué se va a encontrar.
- El trabajo terminado: el plato, la reparación, el corte, el producto.
- El equipo, que genera más confianza que cualquier eslogan.
Suba fotos nuevas cada tanto. Un perfil que no se actualiza en dos años le dice a Google, y al cliente, que quizá ya no existe.
Reseñas: pedirlas sin incomodar
Las reseñas influyen en el orden del mapa y en la decisión de quien lo está comparando con otros dos. El error común es no pedirlas nunca, o pedirlas de forma que suena a favor.
Lo que funciona es pedirlas en el momento justo: cuando el cliente acaba de recibir el trabajo y está contento. Mándele el enlace directo por WhatsApp, no le pida que busque el negocio. Y responda todas, también las malas: una respuesta serena a una queja convence más que diez reseñas de cinco estrellas.
Que sus datos digan lo mismo en todas partes
Nombre, dirección y teléfono deben estar escritos igual en el perfil de Google, en su página web, en Facebook y en cualquier directorio donde aparezca. Si en un lado dice «Cra 92 #71-42» y en otro «Carrera 92 No 71 42», Google no siempre entiende que es el mismo negocio, y esa duda le cuesta posiciones.
Publicaciones y preguntas: el perfil no es un formulario que se llena una vez
El perfil permite publicar novedades, promociones y horarios especiales. No es obligatorio, pero un perfil con movimiento manda una señal de negocio activo. Además puede escribir usted mismo las preguntas frecuentes y responderlas: si no lo hace, cualquiera puede dejar una pregunta sin responder ahí.
Qué revisar cada mes
- Que el horario esté correcto, sobre todo en festivos colombianos.
- Que nadie haya sugerido un cambio en su dirección o teléfono sin avisarle.
- Reseñas nuevas sin responder.
- Las estadísticas del perfil: cuántos pidieron cómo llegar y cuántos llamaron.
Ese último dato es el que importa. No se trata de aparecer: se trata de que la gente llame.
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